

La expresión "te tira su", en lengua veneta, significaría algo así como "tentempié" en castellano, pero no tanto a la manera de un aperitivo, pues el tiramisú como dulce es mucho más fortalecedor, gracias a la cantidad de glúcidos que incorpora.
En principio, no lleva ni queso Mascarpone, ni nata u otras grasas similares, porque todos esos lípidos sólo contribuyen a ralentizar la digestión, con el efecto contrario, es decir, crear cansancio y somnolencia.
En 1968 el tiramisú artesanal llega oficialmente a una cadena de restaurantes, sacado de la intimidad de los prostíbulos y presentado al exterior para conseguir un gran éxito popular.
Antes de llegar a esta receta había probado varias, todas incluían nata pero a mi juicio el tiramisú que contiene nata se hace muy pesado, demasiado espeso y no evocaba para nada el que en alguna oportunidad probé y que en aquel entonces me flechó.
La receta que describo a continuación es muy ligera y nada de grasosa a diferencia de la que se hace con nata, quien haya probado alguna de mis recetas sabe que detesto esa sensación pegajosa en el paladar que deja el exceso de aceite, por lo que recomiendo este tiramisú que a pesar de no ser un postre light es mucho más liviano que la mayoría de las recetas que encontraremos en la red.
En cuanto al licor, puedes usar cualquiera que sea de tu agrado, amaretto, ron, cogñac, etc., yo utilicé Ron que a mi juicio le aporta el perfume ideal al chocolate y al café amalgamándolos en una mezcla muy especial.
INGREDIENTES
5 huevos
5 cucharadas de azúcar
500 gr. de queso mascarpone o crema espesa nestlé
200 gr. de bizcochos de soletilla, Savoiardi, galletas de champagne, Lady Fingers,etc.
1 taza de café expreso sin azúcar
1/2 vasito de licor (ron, cogñac, wisky, amaretto).
50 gr. de cacao o cocoa amargo
PREPARACION
Separa las claras de las yemas, bate las claras a punto de nieve junto a una cucharada de azúcar para que no se bajen, reserva en la nevera.
Bate las yemas con las 4 cucharadas de azúcar restantes hasta que estén blancas y cremosas, agrega el mascarpone y continúa batiendo hasta integrar completamente, añade las claras a nieve poco a poco, incorporando lentamente con una espátula en forma envolvente.
Mezcla el café y el licor. En moldes individuales no muy grandes, deposita una primera capa de bizcochos humedecidos brevemente en el café, luego cubre con crema y repite nuevamente esta operación.
Lleva a la nevera por 2 horas.
Sirve espolvoreado con cacao y decora con unas filigranas de chocolate.
Para hacer las filigranas, sólo tienes que derretir chocolate de cobertura, rellenar una manga con un pequeño orificio y dibujar sobre un papel de horno, llevar a la nevera por unos minutos hasta que solidifique.



Desde siempre las galletas han sido mi debilidad, era muy pequeña cuando acompañaba a mi mamá a un pequeño almacen del barrio y nuestro amigo y vecino, su dueño, coqueteaba conmigo ofreciéndome galletas a cambio de una sonrisa, debo confesar que en ese entonces ya era muy seria y quizás por eso Don Sergio se empeñaba en hacerme sonreír a cambio de un delicioso soborno, pero jamás lo consiguió, quizás también porque yo sabía que me riera o no igual me dejaría introducir la mano en ese frasco de vidrio gigante cuya tapa tenía un mecanismo accionado por resortes que mantenía las galletas cerradas herméticamente, el sonido del abrir y cerrar del cofre del tesoro me hacía salivar cada vez que visitaba a mi querido amigo, el trato era que cogiera la cantidad que mi mano pudiera contener, lamentablemente conforme fue pasando el tiempo no sé si fue la destreza alcanzada o el tamaño que fueron adquiriendo mis manos las que hicieron que mi amigo olvidara el acuerdo.












