Durante muchos años he querido mantener el sabor de un preciado recuerdo incólume, intacto, pues me daba miedo opacar esa remembranza que guardo en mi paladar desde niña.
Fue mi padre el que preparó para mi esta torta en uno de mis cumpleaños, él era un aficionado bastante experto a la cocina diría yo, la repostería era su fuerte, aunque guisaba tan bien como mi mamá cualquier tipo de comida.
Es extraño como llegado a cierta edad comienzas a recordar tu vida como una película antigua, con imágenes en sepia, sublimando en esas instantáneas todos los sentidos para así no perder ninguno de esos preciados recuerdos.
Con cada año, con cada momento vamos dejando atrás otro día más de vivencias, otro cúmulo más de recuerdos a la vez que también dejamos muchas veces a las personas que mágicamente ayudaron a construir dicha realidad, en este momento, tan lejana.
Me he sentido un tanto retraída estos últimos días, quizás por los acontecimientos acaecidos, y he llegado a pensar que no solamente las personas a las que conocemos pueden dejar huellas en nuestras vidas, de hecho hay ocasiones en las que personas que pasan por nuestra vida físicamente no logran dejar ni rastro de su paso por ella, lo que hace más real aun el hecho de sentirnos ligados a personas por las cuales anidamos sentimientos aun sin haberlas conocido.
A todas ellas va dedicada esta receta, un ejemplo de que no solamente podemos recordar con la memoria, sino que también podemos hacerlo con el paladar, el corazón o los sentimientos.

INGREDIENTES BIZCOCHO
4 huevos
4 cucharadas de azúcar
4 cucharadas de harina
1 sobre de levadura de repostería
CREMA DE MOKA
250 gr. de mantequilla
3 yemas
4 cucharadas de azúcar glas
2 cucharaditas de café soluble
1 cucharada de agua tibia
Crocante de almendra (guirlache)
ALMÍBAR
150 gr. de azúcar
1 cucharada de café soluble
licor de café, Kahlúa (opcional)
PREPARACIÓN
BIZCOCHO
Separa las claras de las yemas, bate con la batidora las claras a punto de nieve (muy firmes) a medida que vas agregando el azúcar lentamente.
Añade las yemas una a una, incorporando la mezcla con una espátula, de la misma forma agrega la harina previamente tamizada.
Vierte en un molde de 20 a 22 cm. previamente enmantequillado y enharinado, hornea a 180º durante 30 minutos, retira y dejar enfriar en una rejilla.
CREMA
Monta las yemas junto al azúcar glas hasta que estén blancas, añade la mantequilla en pomada y el café disuelto en la cucharada de agua tibia, continua batiendo hasta conseguir una crema espumosa, enfria en la nevera durante una hora
ALMIBAR
Prepara un almíbar claro con el agua el azúcar y el café, reserva hasta que esté frío y agrega el licor.
MONTAJE
Corta el bizcocho en 3 capas, humedece la primera capa con el almíbar y cúbrela con el relleno, repite la acción con las capas restantes
Extiende la crema por encima y los bordes de la torta, decora los bordes con guirlache.
Para la decoración de chocolate, derrite a baño maría un chocolate de buena calidad, extiéndelo sobre un papel de horno y déjalo solidificar unos minutos, marca con un cuchillo los triángulos y luego llévalo a la nevera.
Una vez que solidifique completamente despégalo del papel y trocéalo por la parte antes marcada.
Esta torta es muy sugerente, el licor y el café hacen que sea principalmente gusto de adultos, la cremosidad del relleno junto a la humedad y suavidad del bizcocho seducen a cualquiera, incluso a los que no gustan mucho de lo dulce, ya que el café marca un suave contraste con la característica dulce de esta torta.
Por cierto, no logré opacar ese antiguo recuerdo..... afortunadamente! ;)
Fuente: Cocina Mia con algunas modificaciones.