Chilenitos

Dicen que los amores a primera vista no existen pero yo puedo asegurarles que si, aunque este no es fue un amor cualquiera, sino un amor fraternal, a prueba de grandes vicisitudes, lo más parecido al amor de hermanos que se puede sentir.

Fue en 1999 cuando conocí a mi futura gran amiga, ella me entrevistó para dar clases de informática, recuerdo que me hizo dos preguntas que no tenían ninguna relación con el tema en cuestión y sentenció, "todas las horas son tuyas"....Fue el comienzo de nuestra gran amistad, que duró hasta que una mala jugada del destino decidió truncarla.

Paralelamente junto con conocerla a ella conocí a su pequeña hija que en ese entonces sólo tenía unos pocos años, menos de 10, nunca recuerdo cuantos porque era una niña muy especial, demasiado madura para su edad aunque también algo huraña, conmigo no le sirvió de mucho. Un buen día sin darse cuenta, decidió tomarme por la cintura y caminar a mi lado como algo de lo más natural.
Las circunstancias y la distancia se encargaron de separarnos por algún tiempo, pero hace muy poco volvimos a reencontrarnos como una tarea que teníamos pendiente de retomar, fue algo que debíamos y queríamos hacer y para ello nada más adecuado que juntarnos a comer y cocinar, algo que siempre disfrutamos mucho haciendo juntas.

Carolina, ahora de 18 años es una hermosa mujer, aunque sé que jamás la veré como tal, ya que para mí siempre será mi karito, mi niña pequeña, a ella no le agrada nada que piense así, siempre sintió que éramos amigas como yo lo era de su madre, pares, contemporáneas, pero muchas veces junto a ella yo retrocedía mágicamente en el tiempo, subiéndome a unos patines, arrojándome osados clavados en la piscina, haciendo locuras mientras viajábamos en auto o en moto juntas o bien disfrazándonos en noches de halloween, ella me contaba secretos confiada y segura que jamás los develaría a su madre y nunca la defraudé, Carmen Gloria intentó sobornarme muchas veces, pero yo no cedí.

Supimos separar esa curiosa amistad llena de aventuras que a mí me hacía más joven y que a ella la hacía un tanto mayor, sólo un tanto, porque lográbamos encontrarnos en algún punto de nuestras diferencias, no sé qué tanto más allá o más acá de nuestras edades, aun hoy cuando estamos juntas no logro determinarlo.

En la actualidad un poco más equilibradas en experiencias y madurez, seguimos recordando juntas a esa persona que hizo posible que nuestras existencias pudieran unirse hace más de 10 años y somos felices evocándola, reviviéndola y disfrutando de anécdotas que tanto ella como yo podemos compartir con la otra, ya que las personas que mueren jamás lo hacen si las guardamos en nuestro corazón y pensamientos con un bello recuerdo.

Es extraña la vida, es una caja llena de sorpresas alegres o tristes pero todas absolutamente dignas de ser vividas, disfrutadas y recordadas..... sobre todo recordadas.

A ustedes mis dos amadas amigas, va dedicada esta receta que curiosa y mágicamente cocinamos ayer juntas, física y espiritualmente.

Dicen las malas lenguas que la mejor forma de hacer chilenitos es juntar a una chilena y un chileno enamorados, el resto es historia, pero yo les traigo una forma más simple y económica de hacer unos deliciosos bocaditos para la hora del té o café

INGREDIENTES 18 unidades aprox.
1 1/2 taza de harina
4 yemas de huevo
2 cucharaditas de agua ardiente, pisco, ron, kirsh.
El zumo de una naranja.
250 gr de manjar o dulce de leche (nutella también sirve)

PREPARACION
Cierne la harina, agrega las yemas el zumo de naranja y el licor, amalgama bien con las manos, vuelca sobre una superficie enharinada y amasa por espacio de 20 a 30 minutos hasta que la masa comience a sonar, no será una tarea fácil ya que la masa es bastante seca.
Estírala con el rodillo hasta que tenga 1 mm. de grosor, pincha la totalidad de la masa con un tenedor y luego corta círculos de un diámetro de 3 cm. aprox.
Llévalos a horno precalentado a 180º por abajo, de tal forma que las orillas del círculo comiencen a levantarse levemente, entonces cambia la llama hacia arriba por unos minutos, hasta que queden levemente dorados.
Retíralos y deja enfríar sobre una rejilla, la masa sobrante, estírala de la misma forma y cocínala, esta servirá para hacer migas y cubrir los costados de los chilenitos.
Rellena la mitad de las hojarascas con abundante manjar (dulce de leche) cubre con otro círculo y presiona levemente, girandolas suavemente para que el manjar se acomode bien, repasa con un cuchillo los costados para sellarlos, luego úntalos en las migas y resérvalos sobre una superficie libre de humedad.

Los "chilenitos" tienen una caparazón dura pero crujiente, de sabor un tanto insulso, quizás algo soso, pero su interior es "dulce y suave", todo es cosa de indagar dentro de ellos, otra recomendación es que donde van dejan "rastro", con sus miguitas :) mucho cuidado con ellos.....


Ajíes Rellenos Al Estilo Hunan


Chile verde fresco

Chile verde fresco relleno
Chile cocinado al vapor

Los hunan son una de las especialidades de la comida china que más me gusta por dos razones, primero porque su ingrediente principal son los chiles, prodigios de la naturaleza que agradezco a mi padres haber incluido en mi dieta desde pequeña, y segundo porque este plato me trae hermosos recuerdos de un antiguo amor.

En aquella ocasión la conversación fue muy amena hasta que apareció en acción ese delicioso plato de hunan, yo los conocía y sorprendí a mi interlocutor con una buena introducción de gastronomía lo que me hizo estar agradecida de la casualidad al haber leído en alguna ocasión la dichosa receta y saber que el ingrediente principal eran los ajíes o chiles y que su relleno es el pescado, con eso pensaba ponía puntos a mi favor y tendría toda su atención y admiración asegurada durante la comida.

Continué más segura, creyéndome centro de sus miradas, pues sus grandes ojos gatunos no dejaban de observarme, eran ojos llenos de espectación y sorpresa ante las variadas historias que me esmeraba en relatar, el problema surgió cuando fijo mi vista en la bandeja y observo que con sus palillitos chinos y gran esmero trataba de retirar el último hunan que quedaba, sin que yo comenzara aun ni con el primero!..dejé de lado toda sutileza, cortesía y coquetería y exclamé, "¡ese es mi hunan huevón!" ;) ¿creen acaso que me lo cedió?.. bueno, en cierta forma si, lo hizo con la mitad de él… después de eso comprendí que no seríamos pareja por mucho tiempo más, mi madre había dejado pretendientes por menos que eso... si bien era cierto que disfrutábamos mucho del placer de comer ya que ambos éramos igual de sibaritas y voraces, yo hablaba más que él y eso me ponía en desventaja a la hora de compartir esos deliciosos momentos.

Esta receta va dedicada a todas aquellas personas que se comen el mundo, la vida, las emociones y las experiencias con voracidad pero sobre todo con pasión y entrega.

INGREDIENTES 4 PERSONAS
1 docena de ajíes o chiles 1
1 huevo
2 cucharadas de chuño (fécula de patata)
1 merluza pequeña
100gr. de langostinos o gambas
1 cebollín o cebolleta
1 nuez de jengibre fresco
Sal, pimienta y ajinomoto.
PREPARACION
Elige unos ajíes hermosos, regordetes y no muy grandes, ya que los hunan son un bocado que se come de un mordisco.
Lávalos, despepítalos y desvénalos, estas son las partes más picantes del chile, si quieres que piquen más debes refregarlos antes de ahuecarlos abriendo una brecha por un costado.
Lava y estila el pescado desmenúzalo como para cebiche, con un cuchillo sin filo o con una cuchara, pica de la misma forma los camarones y los ostiones y vacíalos en un bowl, agrégale la cebolleta picada finamente al igual que el jengibre, condimenta con sal, pimienta y ajinomoto, amasa esta pasta por espacio de 10 minutos hasta que esté completamente amalgamada.
Deja reposar en la nevera 1 hora y rellena los ajíes y cuécelos al vapor por espacio de 20 minutos, resérvalos hasta que estén fríos.
Haz un batido con el huevo y el chuño y reboza los ajíes, fríelos en abundante aceite, no muy caliente, no deben tostarse, recuerda que el hunan ya está completamente cocido, sírvelo acompañado de salsa de soja.
El sabor sugerente de estos exquisitos y exóticos entrantes invita a un buen vino blanco bien helado y agradable compañía!

Kefta o Pinchos de Carne Picada


Los Kefta Kebab son algo así como albóndigas a las brasas, típicas de la cocina Magrebi, aromatizadas con especias las que le aportan el sello característico de la cocina Oriental.
Pueden prepararse con cualquier tipo de carne, siendo las más típicas las de cordero, también pueden asarse al horno, aunque preferentemente sugiero que lo hagas a las brasas para otorgarles un contraste de aromas.
INGREDIENTES
10 gr. de jengibre fresco picado
1 cebolla
1 diente de ajo
6 cucharadas de aceite de oliva
600 gr. de carne de cordero, ternera o cerdo picada.
2 cucharaditas de curry en polvo
1 yema de huevo
2 cucharadas de perejil
1 pizca de canela y otra de comino
sal, pimienta
PREPARACIÓN
Remoja los palillos de brochetas la noche anterior, de modo que cuando los lleves a las brasas no se quemen.
Pica la cebolla y el ajo finamente, sofríelos en una sartén con dos cucharadas de aceite, hasta que estén transparentes, mézclalos con el resto de los ingredientes, sazona bien.
Con las manos húmedas amasa la mezcla hasta conseguir que se amalgame, forma 1 docena de albóndigas alargadas y traspásalas con los palillos, unta los pinchos con el aceite restante y ásalos a la parrilla, al horno o a la plancha, cuida que la temperatura no sea muy alta ya que por influencia de la yema del huevo tienden a tostarse fácilmente.
Sirve acompañado con un bouquet de ensalada y un aderezo aromático de romero.

Arepas Venezolanas

Tendemos a pensar que las tradiciones son sólo privilegio de nuestra tierra, pero no es así, cada país tiene su propia identidad, su propia idiocincracia, la que está trazada por su historia, su geografía, su clima, etc.
La tradición culinaria de cada país también depende de todos estos aspectos y es por ello que el pan, ese alimento tan básico e imprescindible se transforma en su sello de identidad a la hora de hablar de un país, el pan de payés en España (en Cataluña), los bolillos en México, los chapatis de la India o las marraquetas en Chile.
Hoy quiero hablarles de un pan que es emblema de uno de los países más bellos de Sudamérica, Venezuela.
La Arepa es un plato tradicional de la gastronomía colombiana y venezolana, aunque también forma parte importante de la gastronomía de otros países de Latinoamérica como Panamá y Puerto Rico.
En Europa ha logrado una importante difusión en las Islas Canarias, después del retorno a estas tierras de emigrantes canarios desde Venezuela.
Un viejo dicho en Venezuela dice que: "No hay nada tan venezolano como la Arepa". Hay tantas formas de prepararla como el gusto o la inventiva que cada uno posea.

INGREDIENTES 4 a 6 arepas.
2 taza de harina de maíz precocida, blanca o amarilla :)
2 tazas de agua,
1 cucharadita de sal
1 Chorrito de aceite de girasol.

PREPARACIÓN
Vierte el agua en un bowl junto a la sal y el aceite, agrega la harina de maíz en forma de cascada lentamente y mezcla hasta que la masa se despegue del fondo y no se adhiera a las manos, amasa unos minutos y forma 4 a 6 bolitas, aplástalas con la palma de la mano y redondéalas para que queden como en la foto.
Calienta una sartén o plancha, acéitala brevemente con la ayuda de una brocha o papel de cocina, deposita las arepas y espera a que se doren por ambos lados, aproximadamente dos minutos por cara.
Retíralas y llévalas a horno pre-calentado a 200º por espacio de 10 minutos o hasta que se abomben y queden crujientes por fuera, te darás cuenta que están listas porque sonarán hueco si las golpeas.
Retíralas del horno, ábrelas y úntalas con un poco de mantequilla, puedes comerlas así o bien rellenarlas con lo que quieras, yo las rellené con pechuga de pollo desmenuzada, tomate, queso y lechuga morada.

NOMBRES DE LAS AREPAS SEGÚN EL RELLENO
Viuda : Sola, sin relleno.
Reina pepeada : contiene un relleno a base de gallina o pollo y aguacate con mayonesa.
Arepa dominó: contiene un relleno de caraotas (frijoles) negras y queso blanco duro rallado.
Arepa pelúa: contiene un relleno de carne mechada y queso rallado amarillo.
Arepa catira: contiene un relleno de pollo y queso rallado amarillo.
Arepa sifrina: contiene el mismo relleno a base de gallina o pollo y aguacate con mayonesa que la reina pepeada y se le añade queso amarillo.
Perico: es un relleno andino, que consiste en un revoltillo de cebolla, tomate, huevos y sal.
Patapata: cuando se rellenan con queso amarillo, caraotas negras (frijoles) y aguacates.
Pabellón: tajadas o rebanadas de plátano frito, caraotas y carne mechada.
Rompe Colchón: mezcla de mariscos (pulpo, calamar, pepitonas, ostras y camarones)
De pernil: Pernil, tomate y mayonesa

Lacitos de Pota con Guacamole y Rúcula

La pota o calamar gigante es lo que en Sudamérica se conoce como jibia o como lura en Galicia. La jibia de Sudamérica recibe el nombre de sepia en España, pero cuando su tamaño es como el de la palma de una mano recibe el nombre de choco.

Todos ellos son de la familia del calamar no tienen el mismo sabor ni valor gastronómico que este último, el calamar posee un sabor mucho más suave y refinado.

El valor nutritivo de la pota es la misma que las del calamar, aporta entre otras muchas proteínas, vitaminas B3 y B12, minerales como el fósforo, el potasio y el magnesio además de bajo aporte en grasas.
Aunque este quizás sea un plato de preparación casi cotidiano quiero enseñarles unos pequeños trucos para hacer de esta preparación un plato apetitoso y especial.
Unos simples cortes, una fritura precisa, libre de excesos de aceite y un acompañamiento fresco y equilibrado harán de este plato una opción ideal para el verano.
INGREDIENTES 2 personas
1/2 kilo de potas
1 huevo
pan rallado
sal, pimienta
Abundante aceite para freír
GUACAMOLE
1 aguacate
1 tomate
1/2 cebolleta
1 manojo de cilantro
sal, pimienta
el zumo de 1/2 limón
2 cucharadas de aceite
1 cucharada de ají o chile (opcional)
Rúcula para acompañar
PREPARACION
Pica finamente todos los ingredientes del guacamole y mezcla bien, aliña con el zumo de limón, el aceite, salpimenta a gusto y reserva.
Para lograr una fritura crujiente y sin excesos de aceite, sigue atentamente los siguientes pasos, de esta forma lograrás una empanado con un sabor y un aspecto insuperable.
Las potas generalmente vienen en tiras, las cuales debes despojar de una fina telilla que las recubre por ambas caras, si vienen en tiras un tanto gruesas divídelas en dos y realiza uno o dos cortes en ellas, gira los extremos por los orificios, reserva en la nevera.
Bate el huevo ligeramente procurando no hacer espuma (esta se quema demasiado rápido), salpimenta.
Saca las potas de la nevera, seca con papel de cocina, rebózalas por el pan rallado, luego pásalas por el huevo batido y nuevamente por el pan rallado, reserva unos minutos antes de freír.
Calienta abundante aceite hasta que las burbujas dejen de ascender, fríe los lacitos hasta que estén bien dorados, mientras más las frías más crujientes quedarán, además que desaparecerá el sabor fuerte que las potas poseen, retira y escurre bien antes de depositar sobre una rejilla cubierta con papel de cocina, de esta forma perderán todo el exceso de aceite que aun puedan contener.
Con la ayuda de un anillo de emplatar, alterna dos capas de guacamole y dos de rúcula, acompaña con los lacitos de pota frita.

Tarta de Queso, Jasmín y Frutas





Esta tarta es el resultado de la fusión de los deseos de mi cuñada y míos. Por un lado ella tenía antojo de comer fruta y yo como es costumbre o quizá "mala costumbre" tenía ganas de comer alguna masita acompañando el café.

Jamás había hecho una tarta con frutas por dos razones, la primera porque me fascina la fruta en su estado original, fresca y sin aderezos, de hecho pocas veces me resisto a comerme una fruta en el supermercado, para mi basta con frotarla tres veces en la ropa y listo, es apta para darle un buen mordisco. La segunda razón es que las tartas de estas características tienen corta fecha de caducidad y, como en casa sólo somos dos personas, es poco viable hacerla.
Afortunadamente en esta oportunidad había varios invitados y lo poco que sobró se repartió salomónicamente.

El resultado salta a la vista, una tarta de mucha presencia, con maravillosos colores aportados por la fruta, con sabores equilibrados con la base de queso, con una textura muy crujiente ya que la masa al no contener huevos resulta mucho más quebradiza y, finalmente, quizá la característica más importante, el exquisito aroma aportado magníficamente por la confitura de jazmín, elemento que sorprendió a toda la concurrencia.

INGREDIENTES
Pasta brisa
125 gr. de harina
75 gr. de mantequilla fría en cuadritos
1 pizca de sal
1 cucharada de azúcar
1 cucharada de agua fría
Relleno
250 gr. de requesón o queso crema
125 ml. de nata
2 yemas de huevo
1 huevo
100 gr. de azúcar
Fruta a elección, yo usé piña, melocotón, fresas, kiwi verde y amarillo
Mermelada
50 gr. de azúcar glas (opcional)
1 hoja de gelatina (2 gr.)
PREPARACIÓN
Tamiza la harina y mézclala rápidamente con la mantequilla, hasta que adopte la consistencia de arena, añade el azúcar, la sal, y el agua fría, mezcla hasta formar una masa homogénea, envuelve en un film y reserva en la nevera por una hora.

Enharina una superficie y extiende la masa hasta conseguir un grosor de 4 mm. aprox. enmantequilla un molde de 22 cm., coloca la masa y presiónala hasta que adopte la forma.

Forra la superficie de la tarta con papel de horno y sobre este deposita judías secas, lleva al horno pre-calentado a 200º por 10 minutos, retira las judías, el papel y deposítala nuevamente en el horno por 5 minutos más.

Monta los huevos con el azúcar hasta conseguir una mezcla espumosa, agrega el queso, la nata y continúa batiendo hasta que la mezcla sea suave y delicada.

Rellena la tarta y lleva al horno durante 30 minutos o hasta que esté completamente cuajada, retira y deja enfriar sobre una rejilla.


Si la fruta fresca es muy insípida o no está madura córtala y macérala con el azúcar glas por media hora en la nevera, de esta forma las fresas o cualquier fruta que esté más bien verde, adoptará más dulzor.

Una vez fría la tarta, deposita una capa de mermelada sobre ella, en este caso yo usé una confitura de pétalos de jazmín que me pareció muy apropiada para combinar con la fruta.

Escurre muy bien la fruta y repártela sobre la tarta, partiendo desde fuera hacia adentro, solapando cada trozo para darle realce a la decoración.

Remoja la hoja de gelatina en agua fría por 5 minutos, escurre bien y disuélvela en 30 ml. de agua caliente, pinta con esta mezcla la tarta para darle brillo y preservar la fruta, lleva a la nevera nuevamente hasta que la gelatina cuaje.

Panna Cotta


Si tuviera que nombrar solo una característica de este delicado postre, diría sin lugar a dudas, "Suavidad".
Es uno de los postres más simples de preparar y también uno de los más deliciosos que he probado.
"Panna cotta" significa nata cocida, y es toda la ciencia que encierra esta exquisita preparación, unas hojas de gelatina le dan la consistencia necesaria para amoldarlo a cualquier forma, una esencia como la canela o la vainilla le puede dar un toque exótico, por el contrario una corteza de limón le otorgará una nota fresca y cítrica, un coulís también le brindará un matiz o contraste, pero todos estos son meros accesorios porque la panna cotta, por si sola, es un postre sencillamente delicioso, ideal para coronar una siempre copiosa, cena italiana.
INGREDIENTES 7 personas
1 lt. de nata líquida
5 hojas de gelatina (aprox. 9 gr.)
300 gr. de azúcar
PREPARACIÓN
Deja en remojo en agua fría la gelatina, lleva a fuego lento la nata líquida con el azúcar, revuelve lentamente hasta que el azúcar se disuelva por completo y la nata alcance el punto de ebullición, retira del fuego, agrega la gelatina bien escurrida y continúa revolviendo hasta que se disuelva completamente.
Vierte la mezcla en moldes individuales o en una bandeja y deja enfriar, posteriormente lleva a la nevera durante 3 horas.
Para desmoldar, sumerge la parte baja del molde, por unos segundos en agua tibia, y vuelca sobre el plato de presentación.
Salsea con un coulís de fresas y/o una reducción de zumo de naranja, decora con hojas de menta.
Es muy importante utilizar las medidas exactas de ingredientes para conseguir la justa consistencia que este postre posee, no exageres en la cantidad de gelatina ya que eso le restaría al postre el principal encanto que le proporciona la nata: la cremosa suavidad.

Chop Suey de Pollo en Tortilla de Celofán

Hoy no contaré historias ni te aburriré mucho con preámbulos, sólo diré que esta preparación me dejó agradablemente sorprendida, pues creo haber encontrado la forma ideal para comer los fideos chinos, ya que a mi juicio son bastante sosos cocidos, como acompañamiento.
La forma en que los presento a continuación resulto ser todo un descubrimiento, una creps o tortilla, crujiente por fuera y suficientemente cuajada por dentro con un acompañamiento de verduras al dente, sumamente sanas, hechas al vapor y amalgamadas en una suave salsa.

INGREDIENTES 2 personas
100 gr. de fideos de soja (celofán)
200 gr. de pollo
2 zanahorias
100 gr. de judías verdes
100 gr. de brócoli
1 calabacín
Brotes de soja
1 puerro
3 cebolletas: 2 para el salteado y 1 para la tortilla
Setas shitake
(todas las verduras que quieras agregarle)
3 huevos
200 ml. de caldo de ave.
1 cucharadas de salsa de soja
2 cucharadas de salsa de ostras
1 cucharadita de azúcar morena
1 cucharadita de fécula de arroz o maicena
1 pizca de Ajinomoto y pimienta
2 cucharadas de aceite de girasol


PREPARACIÓN
Deja los fideos en remojo en agua tibia por espacio de 20 minutos, escúrrelos muy bien y córtalos en trozos de 7 cm.
Bate los huevo y salpimenta a gusto, agrega la cebolleta finamente cortada en diagonal con todo y mechas.
Calienta una sartén de 20 cm. a fuego vivo y añade 1/2 cucharada de aceite y extiende bien sobre la base, vierte la mitad de la mezcla formando una tortilla uniforme, espera un minuto y dale la vuelta para que se dore por el lado contrario, reserva en el horno a fuego bajo para que se mantenga caliente y repite la operación con el resto del batido.
Pela y pica las verduras de un tamaño similar, cocínalas ojalá al vapor, de lo contrario escáldalas en agua hirviendo por no más de 4 minutos, refréscalas y déjalas escurrir.
Respecto a la carne, particularmente prefiero los muslos de pollo para esta preparación, son más jugosos y saben mejor con esta salsa un tanto dulce.
Trocea el pollo en cubos del tamaño de un bocado, pon a calentar el wok a fuego vivo con una cucharada de aceite, saltea el pollo y reserva.
Agrega el caldo de ave al wok y desglasa, añade la salsa de ostras, la salsa de soja, el azúcar y la fécula disuelta en una cucharada de agua, revuelve bien, añade el pollo, las verduras, el ajinomoto y la pimienta, espera dos minutos y retira.
Para el emplatado sirve la tortilla como base, una porción bastante generosa de salteado sobre ella y corona con la salsa.

Dedicada a un chileno, estudiante de gastronomía y amante de la comida China :)