Termas Geométricas, un Trocito de Cielo

Panguipulli o Tierra de Pumas es el nombre de la zona que cobija este hermoso lugar, un trocito de cielo si gráficamente pudiera nombrarlo de alguna manera.

Las Termas Geométricas fueron desarrolladas en un proyecto de absoluto respeto con el medio ambiente, y eso se nota apenas comienzas los 17 kilómetros de escabroso camino que separan este paraíso con el pueblito de Coñaripe.

20 piscinas de agua caliente, salida de las entrañas de la tierra, que van desde los 35º a los 42º, en las que también encuentras cascadas naturales cuya agua proviene de los deshielos de la cordillera y que se transforman en todo un desafío cuando a esa temperatura te encuentras y sientes la necesidad de refrescarte a riesgo de sufrir un shock que finalmente deriva en un dolor casi agradable.

Siempre he dicho que "Contrastes" es la palabra que caracteriza a mi país, cuenta la leyenda que al séptimo día, Dios sintiéndose satisfecho de su trabajo por haber creado un mundo lleno de bellezas, recogió el saco que contenía todos los restos que le habían sobrado y los lanzó lejos, lejos, afortunadamente para nosotros, los que nacimos en esa latitud, el saco tenía un orificio el cual fue sembrando en una larga franja de tierra todas las maravillas que podemos encontrar en el mundo entero, así nació Chile.

Una de las características de este lugar es que se puede visitar los 365 días del año (en este caso era otoño) deleitándonos con paisajes de absoluta vegetación y en otras ocasiones estremeciéndonos con paisajes completamente nevados, con el consiguiente contraste de temperaturas.

Si tuviera que sugerirles sólo 3 lugares de Chile para visitar en un corto espacio de tiempo no dudaría en nombrar las Termas Geométricas en el primer lugar.

El aspecto gastronómico es tan poco ambicioso como la infraestructura misma, "simplicidad" es la palabra que abarca ambos aspectos y como antes he dicho, para mi la simpleza es belleza, por ende, como este es un lugar que carece de electricidad (aunque muchos no lo crean) se recurre al ingenio para canalizar por ejemplo el agua que abastece al sistema sanitario, para alumbrar los interminables corredores cuando la noche cae o para alimentar con leña las dos cocinas que funcionan a toda marcha, cocinando Kuchenes de manzanas, pan amasado, y calentando las enormes teteras que bañan las agradecidas hojas de té, la bebida preferida de los chilenos.

Un quincho hace las delicias de los que se atreven a dejar por un momento la acogedora calma, para ir tras el sustento que su cuerpo exige pasado unas horas, ahí encontramos una agradable mezcla de sensaciones, olor a leña, a exquisita repostería, a té recién hecho y sobre todo, calor ambiente y humano que te hacen sentir tan a gusto como si aun te encontraras en la poza de la que hasta hace unos momentos no te atrevías a salir.

Agua de vertiente, pura y fresca con lonchitas de pepino y limón están a disposición de los bañistas gratuitamente, los que sacian la sed que provoca estar sumergido durante horas y horas en las innumerables piscinas de piedra laja, extasiándose con la maravillosa naturaleza de este lugar...






¡Iorana Korua!, ¡Hola a todos!

Decir Rapa Nui o Tepito Henua (Isla Grande u Ombligo del Mundo) es decir "Misterio", "Naturaleza", "Raza" y tantas cosas más que entraña esta tierra idómita de la cual poco se conoce.

La sensación de viajar a Isla de Pascua, esta diminuta isla en medio del pacífico fue una idea tan abrumadora como la de encontrarme a más de 3.800 kilómetros de tierra firme, en una porción de tierra de sólo 180 km2, espesa de verde naturaleza, exuberante en contrastes naturales y humanos.

Desde el avión logré divisar con asombro la esperada silueta de la isla, absolutamente verde, rebozante de vegetación, imágen totalmente distinta a la que se ha vendido de este hermoso lugar en películas e historias trascendidas desde siglos

El ansiado aterrizaje después de 5 horas de vuelo fue un tanto abrupto, en una diminuta pista del aeropuerto "Mataveri" (ojos bonitos), ubicado en el único poblado de la isla Hanga Roa (Bahía lejana).

El sofocante clima es otra cuestión sorprendente, calor y humedad llevados a puntos casi extremos, características que con el pasar de los días terminas por sobrellevar de una forma casi natural.

El caluroso recibimiento con collares de flores, contrastaba con la mirada un tanto desconfiada de los Rapa Nui al pasar de los autos que transportaban a los turistas, aquí el sello de identidad de la raza Rapa Nui, se hace notar tanto en el aspecto físico como en la personalidad de esta gente misteriosa.

Este fue uno de los aspectos que más llamó mi atención, el aire altivo que desprenden estos seres bellos y esbeltos, de gran similitud física con algunas de aquellas estatuas dormidas en las canteras del volcán Rano Raraku, donde nacieron estos colosos, gigantescos, fuertes e imponentes que son representación viva de una civilización de la cual aun tengo mucho que contar...